Turismo de compras: nuestros posts más leídos

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Vista de Benidorm, uno de los principales destinos turísticos españoles

El turismo representa para España el 10% del PIB y es por ello un sector fundamental para la economía del país y, por tanto, también para el retail. En un año en que está previsto que se pulverice el récord de la llegada de turistas internacionales, el comercio debe capitalizar esta afluencia y atraer el mayor número de visitantes posible hacia el consumo en tiendas, especialmente durante este verano. En este sentido, sería un error caer en una actitud complaciente, ya que todavía hay margen de mejora para el turismo de compras en España. A lo largo de este año, hemos abordado en el blog las posibles medidas para mejorar a través de las conclusiones de estudios y expertos en retail y turismo. Éstos son nuestros posts más leídos sobre turismo de compras:

 

Fernando Gallardo: “las claves para mejorar el turismo de compras son la liberalización y la experiencia de compra”

GallardoFernando Gallardo es periodista, escritor, conferenciante y analista de tendencias turísticas. Fundó la marca “Hoteles con encanto” y su pasión por los viajes le ha permitido visitar más de 26.000 alojamientos en 102 países. Como uno de los mayores expertos del sector turístico y hotelero, reconoce la enorme importancia y potencial que tiene el turismo de compras en España, no sólo para el sector del retail sino también para el conjunto de la economía. Por ello, ha accedido a compartir con el Blog de ANGED un análisis de su situación, cómo podemos mejorarlo y qué lecciones podemos extraer de otros países.

  • ANGED: las empresas del sector turístico y hotelero en España se están preparando para un verano de record (Entre enero y abril de este año el turismo ha aumentado un 13% con respecto al mismo periodo del pasado año) En tu opinión, ¿Qué debería hacer el sector del retail español para aprovechar mejor las oportunidades que ofrecen los turistas?
  • FG: las podemos resumir en dos: la primera es la liberalización de los horarios y la segunda, avanzar hacia la experiencia y la sensorización. [En cuanto a los horarios] el mundo digital está cambiando nuestro mundo físico y analógico y por lo tanto, hay que ver como se produce esta transición. La sociedad será en el futuro 100% digital. Esta transición hay que preverla, negociarla y hay que pensar que el mundo, al mismo tiempo que se hace digital, se hace global. El mundo se queda pequeño para las personas que se hacen digitales. El planeta gira su eje y esto rompe con la idea de la fragmentación horaria. Los husos horarios que han sido marcados por una comprensión territorial de nuestro mundo dejan de tener sentido en cuanto el mundo se globaliza. El planeta de por sí no está dividido en husos. Es una división imaginaria y al globalizarse el mundo, el territorio natural de las personas y de la ciudadanía es el planeta entero. Al ser así, no sirven los husos.

El retail debe entender que en el mundo global, la función digital tiene ventaja sobre la función física

Si el comercio electrónico es 24h, el comercio físico está exigido a ser 24h. Podemos hablar claro sobre cómo acompasar esto con los ciclos de las personas. Podemos hablar de cómo se compagina con una fisiología robótica que no tiene descanso o con los ciudadanos que viven en zonas opuestas del planeta y que cuando nosotros descansamos ellos trabajan. Yo creo que ahí la libertad de horarios y de competencia deben de ser absolutas. Una de las cosas más terribles de una ciudad es ver la ciudad como si le hubiera caído una bomba atómica, una ciudad dormida, cerrada. Todo el mundo tiene derecho al descanso pero no necesariamente es un derecho que todo el mundo descanse a la misma hora. Por ejemplo, es bastante curioso que las oficinas de turismo en España se cierren en domingo que es cuando más turismo hay. Es una sinrazón anacrónica. Esto no es un problema de descanso sino que hace falta inteligencia para la satisfacción de las necesidades de los consumidores. El problema de gran parte del sistema de acogida del turismo es un problema puro de sentido común e inteligencia. A las personas responsables de estas políticas les hace falta más inteligencia. Hay que liberalizar y plantear una cultura del consumo que sea global. La cultura de lo local es muy interesante pero no debe ser impuesta. La visión debe ser universal. Por eso el comercio debe poder competir en cualquier franja horaria, para así poder aprovechar el elemento más importante para ser competitivo: la diferenciación. Por otro lado, el retail debe avanzar hacia la experiencia y la sensorización. Si queremos que sigan existiendo espacios analógicos junto con el dominio del mundo digital, debemos apostar por una manifestación experiencial, por algo por lo que merezca la pena ir a la tienda. La idea de comprar en la tienda debe ser una experiencia.

  • ANGED: el turismo de cruceros es uno de los segmentos más atractivos para el retail en las principales ciudades de destino de nuestro país, como Barcelona, Mallorca o Valencia ¿Cómo podríamos potenciar este tipo de turistas?
  • FG: curiosamente, uno de los demonios de Barcelona ahora es el turismo de cruceros, porque son oleadas que perjudican la vida complaciente de algunos de los residentes. Pero una ciudad no es un espacio ni un club privado solo para residentes. El impacto en general es muy positivo y aportan a la economía. Los cruceristas consumen y dejan mucho dinero. ¿Cómo potenciarlo? Hay que tener en cuenta que los puertos de los cruceros no son elegidos por sus características físicas o logísticas, sino por la ciudad que lo alberga. Los turistas de crucero buscan experiencias. Por un lado, las ciudades deben acoger plenamente los cruceros que reciben y en este sentido, no es lógico que se encuentren los comercios cerrados. Los cruceros son en sí una gran ciudad y el barco está abierto 24 horas. Por otro lado, es interesante que los pasajeros vivan antes en el barco un adelanto de la experiencia que vivirán en la ciudad de destino. Se trata de tender puentes y que haya más relación entre la ciudad y los cruceros.
  • ANGED: Nueva York es una las ciudades más conocidas a la hora de viajar para hacer compras (está en el 5º puesto de las ciudades más atractivas para el sector de la distribución, según el informe Destination Retail de JLL) Ya que la conoces por ser tu actual residencia, ¿Qué lecciones podrían extraer Madrid o Barcelona de la ciudad de Nueva York para estar entre las mejores ciudades del mundo en cuanto a turismo de compras?
  • FG: la principal lección que se puede extraer es la innovación. Cuando se vive en NY, lo más significativo es ver tiendas que van bien y de repente desaparecen. Le pasó a Dani García con su restaurante. El restaurante fue bien pero en menos de año cerró ¿Por qué? Porque hay una idea que es la constante innovación y no basta simplemente con ir bien. Hay que reinventarse cada poco tiempo. Es un stress y una exigencia constante por la innovación y por la vivencia de experiencias. Los consumidores quieren constantemente algo nuevo. Todo esto es algo que podrían aprender las ciudades españolas. En muchas ciudades españolas se piensa que solo por la historia y el patrimonio se va atraer a turistas. El hecho es que, por ejemplo, Madrid en realidad tiene más patrimonio que Barcelona y sin embargo es ésta la que atrae más turistas. Todo ello fue gracias a su reinvención tras los juegos olímpicos de 1992.
  • ANGED: ampliando más esta pregunta: ¿Por qué una potencia turística mundial como España no tiene ciudades al nivel de Londres o Paris como grandes capitales globales del turismo de compras? ¿Qué debe hacer España para mejorar su situación en cuanto a turismo de compras?
  • FG: España es una potencia turística que, probablemente, en 5 años será la primera en el mundo. Pero todos sabemos que es una potencia por el clima y sus playas. Es lo que llamamos el “Sea, Sun, Sex”. Esta expresión es clave, porque había otros muchos países en el mundo que ofrecen el binomio sol y playa. La diferencia es que a este binomio, España le añadió el tercer término. Es decir, España supo convertir el sol y la playa en una experiencia, una destino de turismo experiencial. La costa supo hacerlo, pero muchas ciudades no han sabido hacer hincapié en lo experiencial. Hay una excepción y que creo que puede ser la ciudad número uno en potencial de crecimiento: Málaga. Antes era un núcleo urbano importante en la Costa del Sol pero una ciudad de segunda en cuanto a turismo, ya que eran más atractivas Marbella, Fuengirola o Torremolinos. Pocos se quedaban en Málaga. La ciudad se quedó dormida como una ciudad complaciente, antañona, aburrida. La iniciativa del actual alcalde ha cambiado la ciudad. Ha peatonalizado calles, ha traído elementos nuevos como el Museo Thyssen, el Pompidou y renueva otros como el Gran Hotel Miramar, que va a ser uno de los grandes hoteles de lujo en España. Estas actuaciones permiten que Málaga ahora compita en las mismas condiciones que otras ciudades de la costa que eran más turísticas.

No hace falta grandes inversiones, se trata tener inteligencia y crear un ambiente experiencial para los turistas.

  • ANGED: ¿Hasta qué punto crees que las restricciones a la apertura de horarios comerciales perjudican tanto al sector del retail como al turístico? ¿Tienen sentido en la era digital donde un consumidor puede comprar online en cualquier momento del día y de la semana?
  • FG: las restricciones de horarios tienen que ver con el sentido del territorio que predominaba antiguamente: primero, en las sociedades agrarias, después en las industriales y en menor medida pero también se producen, en las sociedades de servicios. Por eso, no tienen sentido en el sector que estamos viviendo, el de lo digital y la era de la información. La restricción horaria basada en la territorialidad deja de tener sentido cuando el territorio es la “nube” virtual, cuando uno puede encargar de todo a través de Amazon u otra empresa de comercio electrónica. Hay que pensar en que la única posibilidad que tiene el espacio territorial del comercio para competir es el de la experiencia, ya que el comercio en sentido puro, basado en el producto y el precio, ya se ofrece 100% digitalmente. Hay sitio para lo analógico, pero no como el comercio puro tradicional, sino como valor de experiencias, espacios de intercambio de ideas, sensaciones y emociones.

¿Qué harán los españoles esta Semana Santa? Uno de cada cinco aprovechará para comprar

Fuente: Cetelem España

Fuente: Cetelem España

La Semana Santa es un periodo clave para el turismo nacional. Bien sea por motivos culturales o de ocio, estos días generan millones desplazamientos internos con un impacto económico sustancial para muchas ciudades y pueblos. Por ejemplo, en Málaga el ayuntamiento calculó que el turismo en estas fechas dejó el año pasado 34 millones de euros para la ciudad.

Las previsiones para este año son más optimistas. Las agencias de viajes estiman un incremento de las reservas de entre un 7% y un 10% , gracias a la mejoría económica, el buen tiempo que se espera y el retraso del calendario. En el plano laboral, Randstad pronostica que la Semana Santa de 2016 podría generar 160.000 empleos en hostelería y comercio.

¿Y cómo se traducirá todo esto en el consumo de los hogares? El Observatorio Cetelem estima que esta Semana Santa los españoles gastarán de media 280 euros, un 11% más que en 2015.Además, uno de cada cinco consumidores señala que aprovechará estos días festivos para realizar compras.

Tanto para los que se queden en casa como para los que viajen a otra localidad, la flexibilidad de horarios en el comercio será clave para atender a este porcentaje importante de personas que desea comprar en Semana Santa. Por eso, en la mayoría de comunidades autónomas se ha acordado que haya apertura del comercio de grandes superficies los festivos 24 y 27 de marzo.

“Los afiliados al comercio de los destinos turísticos urbanos crecieron a un ritmo del 8%, cuatro veces más que la media nacional del sector”

Como venimos señalando en este blog, el turismo de compras es una palanca imprescindible para el crecimiento del comercio. Principalmente, en los destinos urbanos.

Esta huella del turismo tiene su correspondiente impacto positivo sobre el empleo. Según el barómetro de Exceltur, sólo en 2015, los afiliados al comercio de los destinos urbanos crecieron a un ritmo del 8%, cuatro veces más que la media nacional. Por eso, el impulso de un comercio abierto y moderno debe ser un eje estratégico y diferenciador de cualquier destino turístico de España.

 

 

La distribución generará en torno al 15% del empleo en Semana Santa

La Semana Santa constituye uno de los periodos de mayor atractivo para el turismo nacional. Bien sea por motivos religiosos, culturales o meramente vacacionales, millones de ciudadanos se desplazan en estas fechas, que son clave para el negocio de los servicios de muchas ciudades y municipios españoles y, en consecuencia, para el empleo.

Para este año, Adecco prevé que se “realizarán 74.943 contratos durante la Semana Santa, lo que supone un incremento del 7% con respecto al año anterior”. El turismo y la hostelería, por razones obvias, concentran el 40% de las contrataciones, seguidos de la alimentación, con el 20%, y la distribución, que generará en torno al 15% del empleo total.

A diferencia de la hostelería, la restauración y el resto de servicios, la distribución comercial tiene limitados los domingos y festivos de apertura al público. En este sentido, es previsible que en aquellas comunidades y municipios con un calendario de aperturas comerciales más amplio en Semana Santa, los turistas tengan más oportunidades de comprar en el comercio y, por tanto, de generar más ingresos y empleo para el sector.

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Situar el shopping en el mapa turístico

consumidoresLa simbiosis entre turismo y comercio es inevitable. En un momento de problemas para el consumo doméstico, la llegada récord de turistas a España puede ser una oportunidad para reactivar las ventas con los ingresos que vienen de fuera. Pero eso requiere también de audacia por parte de las empresas y la Administración. Esto es, ser imaginativos e impulsar medidas que mejoren la oferta e integren el comercio con el resto de atractivos turísticos que ya tiene España.

La agencia internacional Bloomberg relata precisamente cómo grandes empresas como El Corte Inglés, Cortefiel o Mango han intensificado sus acciones para atraer más visitantes extranjeros hacia sus tiendas y “situar el shopping en el mapa” turístico español, más allá del modelo sol y playa.

Los turistas siempre han sido importante para nosotros pero se han vuelto mucho más relevantes desde que comenzó la crisis”, argumenta en Bloomberg Ignacio Sierra, director general corporativo de Cortefiel. Intérpretes y guías en varios idiomas, nuevas facilidades de pago, tours especiales para ir de compras o promociones en países de origen son sólo algunas de las estrategias que está impulsando el sector para convertir el shopping en una experiencia más de las personas que visitan España.

Desde este blog ya se ha insistido que para que esta simbiosis entre turismo y comercio funcione sería necesario adaptar los horarios de apertura de los establecimientos a la realidad de un país que recibe 60 millones de visitantes al año. Las restricciones que todavía existen para abrir domingos y festivos impiden aprovechar el enorme potencial de gasto de estos turistas. En otras palabras, cada turista que no compra porque encuentra las tiendas cerradas es una posibilidad de ingresos para la economía española que se pierde.

Zona de afluencia turística y comercio

© Roman Sigaev - Fotolia.com

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Turismo y comercio constituyen dos caras de la misma moneda. Desde este blog ya se ha argumentado en otras ocasiones la contradicción que supone restringir los horarios de apertura de las tiendas en un país que recibe cada años millones de visitantes extranjeros. En la práctica, supone desaprovechar una oportunidad de generar ingresos y riqueza para la economía y, en última instancia, discrimina al comercio frente a otros servicios que sí pueden abrir en domingos y festivos, como el ocio, la restauración, espectáculos, etc.

Las zonas de gran afluencia turística definen precisamente espacios de interés especial en los que el comercio disfruta de mayor libertad de horarios para dar servicio a los visitantes. El problema es que no es tan fácil responder a la pregunta de qué es una zona de gran afluencia turística, porque no ha habido unos criterios básicos para concretar este tipo de espacios ni tampoco un método común. Son los ayuntamientos los que solicitan la delimitación de la zona de afluencia turística. Después son las comunidades autónomas las que aprueban o no esas áreas. Otras veces son las comunidades las que proponen los municipios sujetos a zona de gran afluencia turística.

¿Qué criterios se siguen? La casuística es bastante variada por eso el Gobierno ha tratado de definir unos “criterios básicos objetivos”: municipios de más de 200.000 habitantes o una afluencia importante de turistas (un millón de pernoctaciones hoteleras o más de 400.000 viajeros de cruceros). En el plazo de seis meses, las 14 ciudades que cumplen alguno de estos requisitos tendrán que elevar a la comunidad su propuesta de zona de gran afluencia turística.

En el fondo, sólo se intenta motivar a los ayuntamientos y las comunidades para que utilicen las herramientas de flexibilización de horarios que ya tenían a su disposición. Pero no soluciona el problema que ya se está dando en la realidad. Muchas zonas de gran afluencia turística se delimitan de forma tan estricta que discriminan a determinados formatos comerciales, en especial, a los más grandes. Por tanto, no suponen un avance efectivo hacia la libertad de horarios comerciales para adaptarla a la demanda de los turistas.

Horarios: ¿Qué piensan los consumidores?

© iQoncept - Fotolia.com

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La reforma de los horarios comerciales ha reabierto la caja de los truenos entre el Gobierno central y algunas comunidades. Pero más allá de la discusión sobre quién tiene las competencias para regular esta materia o de si perjudica más o menos al pequeño y gran formato, muchas veces se deja a un lado al gran beneficiado: el consumidor.

Sin ir más lejos, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha sido bastante contundente sobre la propuesta lanzada por el Gobierno: “Es claramente insuficiente puesto que no responde a las necesidades de una mayor flexibilidad de horarios de muchos consumidores”.

Desde ANGED llevamos tiempo advirtiendo de que la transformación social de los últimos años requiere modelos comerciales más flexibles, capaces de satisfacer las nuevas realidades. Los hogares unipersonales, las familias monoparentales y las parejas sin hijos –en los que todos los mayores de edad trabajan- representen hoy cerca de la mitad del conjunto de los hogares. Por eso, como señala la OCU “son muchos los consumidores para los cuales es una necesidad cada vez mayor disponer de flexibilidad y amplitud de horarios comerciales y de servicios”. Y sentencia: “Con la recesión económica actual llama la atención de la OCU que los poderes públicos puedan prohibir un acto de libertad tan simple como el que un comerciante abra sus puertas para que un ciudadano pueda comprar sus productos”.

Si es una medida que beneficia al consumidor y con capacidad para generar empleo y consumo, como el propio Ejecutivo ha manifestado desde el inicio de la legislatura, ¿por qué se ha apostado finalmente por una reforma blanda? ANGED ya ha manifestado que pasar de 8 a 10 el mínimo de domingos y festivos de apertura tendrá un impacto irrelevante porque deja las cosas prácticamente igual. No supone un estímulo a la competitividad del sector, al consumo y al empleo. Hay que recordar, que las restricciones actuales a la libertad de horarios tienen bloqueada la creación de 20.000 puestos de trabajo. Tampoco aporta nada nuevo las medidas anunciadas para las zonas de gran afluencia turística, porque los ayuntamientos y las comunidades ya tienen capacidad para acotar qué áreas urbanas tienen libertad de horarios.

Guía rápida sobre horarios comerciales

Silkstock - Fotolia.comLos horarios comerciales  son uno de los ejemplos más palmarios de la diversidad del modelo autonómico. En las últimas dos décadas, se han producido hasta cuatro grandes cambios en la regulación de las horas y días festivos de apertura de los comercios. Un vaivén legal que no ha hecho sino añadir confusiones al debate. ¿Por qué en Madrid se abren 22 domingos y en la vecina Toledo sólo ocho? ¿Tienen un trato favorable las tiendas coloquialmente llamadas “chinos” para abrir todos los días de la semana? ¿Por qué no todas las ciudades turísticas se rigen por un modelo similar?

El Blog de ANGED te ofrece una guía rápida para no perderte en este asunto que, como ya ha anunciado el Gobierno, será una de las próximas acciones en su agenda de reformas.

Antecedentes: de la plena libertad al calendario de mínimos

Por paradójico que resulte, el escenario de libertad de horarios a día de hoy en España es más restrictivo que el que existía hace dos décadas. La apertura total que plantea ahora la Comunidad de Madrid ya fue instaurada en 1985 por el famoso Decreto Boyer, que permitía abrir todos los domingos y festivos del año sin limitación de horas semanales.

Entre 1994 y 1996, la situación dio un vuelco. La norma impulsada por el ministro Javier Gómez Navarro concedía a cada comerciante la “plena libertad y sin limitación legal alguna en todo el territorio” para fijar “el horario de apertura y cierre de sus establecimientos”, “así como los días festivos y el número de horas diarias o semanales” de actividad. Sin embargo, esta “plena libertad” no se hacía efectiva hasta 2001. El resultado fue radicalmente opuesto al espíritu liberalizador de la ley, ya que la mayoría de comunidades decidió no franquear el umbral de mínimos fijado para ese periodo: 72 horas semanales y ocho festivos de apertura.

Cuatro años más tarde, en el año 2000, el Ejecutivo de José María Aznar lanzó un paquete de medidas de impulso de la competencia, que afectaron entre otros al comercio. Se flexibilizó el calendario de horarios comerciales, pasando de 8 a 12 el mínimo de domingos y festivos de apertura; y elevó de 72 a 90 las horas semanales.

Nuevamente, había un propósito expreso en la norma de aplicar la “libertad plena” de horarios en 2005, pasado un periodo transitorio. Pero nunca se llegó a cumplir: el nuevo Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero volvió a añadir en 2004 nuevos matices: dejó finalmente el número de domingos y festivos anuales en 12; y las horas semanales en días laborables en 72. Lo más llamativo es que concedió capacidad a las comunidades para reducir los festivos de apertura hasta un mínimo de 8.

Mapa actual: dos modelos

Como resultado, todas las comunidades han decidido ajustarse al mínimo de 8 domingos y festivos. A excepción de Madrid, que lo amplió a 22, Murcia con 10, y Valencia y Canarias con 9. La Comunidad de Madrid piensa hacer efectiva la libertad total de horarios este mismo año.

El caso del “chino”

¿Por qué pueden abrir a cualquier hora los comercios coloquialmente llamados “chinos”? Estos pequeños establecimientos no se benefician de ninguna regulación especial, si no de las excepciones que las propias leyes fijan para las tiendas de conveniencia. Los locales de menos de 300 metros cuadrados (que no formen parte de un mismo grupo de distribución o cadena) gozan de libertad de horarios.

Turismo, no siempre igual

El 62% de los casi 60 millones de extranjeros que visitan España cada año volvería para ir de compras, según una encuesta del Instituto de Estudios Turísticos. Sin embargo, no todas las ciudades turísticas ofrecen las mismas facilidades: mientras que en algunas los comercios pueden abrir cualquier día de la semana para adaptarse a los picos de la demanda de sus clientes, en otros municipios la libertad de horarios está restringida a una parte de la ciudad o, sencillamente, se aplica el calendario autonómico. La respuesta es que sólo las zonas declaradas de gran afluencia turística gozan de la flexibilidad total de horarios para el comercio. Un asunto que depende nuevamente de los ejecutivos autonómicos.

Turismo y shopping, dos caras de la misma moneda

© gilles lougassi - Fotolia.comLa decisión del Gobierno de la Comunidad de Madrid de liberalizar los horarios de apertura del comercio ha suscitado un gran debate empresarial y político. El modelo de Madrid choca frontalmente con el que se ha aplicado en muchas comunidades. Pero en un momento tan complejo para la economía como el actual, son más voces las que se suman a una mayor liberalización del comercio, que permita estimular el consumo, crear empleo y, sobre todo, complementar la actividad de otros sectores dañados por la crisis. Por ejemplo, el turismo.

“Es un misterio. No entiendo por qué las tiendas de ropa cierran en domingo. Los fines de semana vienen muchos turistas a Madrid y Barcelona y es en vacaciones cuando más predispuesto estás a comprar: te sientes relajado, de buen humor y te apetece premiarte. Las compras son una de las principales partidas del turismo y, por ende, de la economía en general, sobre todo en un país como España ¿no?”, argumentaba en una entrevista a El País James Bidwell, director de marketing de Value Retail, propietaria de outlets como Las Rozas Village en Madrid o La Roca en Barcelona.

La misma perplejidad suscita este asunto en otros sectores, como por ejemplo el de los cruceros internacionales que trabajan en España. Según datos del último Internacional Cruise Summit celebrado en Madrid, España es el segundo destino de este sector en Europa, por detrás de Italia. En total, unos 4,9 millones de cruceristas visitan las ciudades de costa del Mediterráneo y el Cantábrico. Con un saldo económico más que favorable: un gasto de 1.200 millones de euros y la generación de 25.000 puestos de trabajo. Sin embargo, buena parte de esos cruceristas se han topado con la sorpresa de desembarcar en muchas ciudades un domingo y encontrar las calles desiertas.

La reforma legal introducida este año por el Gobierno de Baleares para liberalizar los horarios del centro de Palma responde, precisamente, a la necesidad de dar servicio a los cruceros y turistas que llegan a la ciudad en temporada baja. En general, siempre se ha ligado el sector turístico a la hostelería, la restauración, las agencias de viaje o las aerolíneas. Pero el comercio resulta un atractivo turístico de primera magnitud que complementa de manera perfecta  la oferta turística de cualquier destino español, si existe una legislación flexible y una promoción adecuada.

Bidwell, que antes de trabajar en Value Retail estuvo al frente de la oficina Visit London, sabe de esto. La capital inglesa ha situado al comercio como una de las piezas clave de su oferta turística. “Londres, Madrid y Barcelona son los principales destinos en cuanto a turismo de compras, según The Economist. Es una pena perder la oportunidad de vender cuando hay turistas con ganas de comprar. Pero lo que realmente me preocupa es que los viajeros puedan decidir ir a otro lugar”,  apuntaba en El País.

Precisamente, en esa línea de construir una oferta turística más poliédrica y adaptada a los nuevos hábitos de consumo, los hoteleros de Barcelona han reclamado abrir los domingos. “No tienen sentido los horarios comerciales actuales”, apuntó Jordi Clos, presidente del Gremio de Hoteleros de Barcelona. En su opinión, la liberalización de ejes comerciales claves, como el Paseo de Gracia, “crearía empleo y puestos de trabajo”. Otras ciudades turísticas como Figueres y Ávila han abierto el debate con un denominador común: el comercio forma parte indisoluble de las posibilidades de ocio y gasto de los visitantes. Incluso puede convertirse en un factor de atracción de turistas para las grandes ciudades.